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Arrêter!



Stop, arrêter, parar pues de hacer algo. Detenerse en el paso, de continuar con la costumbre, porque es tiempo de un cambio, o por el hastío de la prolongación. En fin, esto es pura retórica de lo mismo. Dejar de hacer lo que estamos haciendo, por el simple hecho de parar o porque hay una razón que nos obliga a hacerlo.

A veces ( muchas, sino es que la mayoría) tenemos la decisión de parar ciertas circunstancias en nuestra vida. Esa acción que nos define como humanos, el libre albedrío de elección, es lo más sagrado que podemos tener. Lo curioso es, la cantidad de problemas que nos puede causar el tomar una desición, que consecuentemente, nos hará parar algo en nuestra  vida, que por si mismo, presentará un cambio; cambio al que posiblemente, y sin preeverlo, no estemos listos para aceptar o procesar.

Después, llega el momento en que no podemos soportarlo más. Nuestro corazón nos grita la acción correcta, para que nuestro cerebro cordine las acciones que nos permitan respirar libertad de nuevo, pero (siempre hay un pero en todo), tememos... tememos a muchas cosas, y entre las que más espanto despiertan en los humanos, se encuentra el escuchar las razones y verdades de nuestro corazón, que nos pide actuar de inmediato por nuestro bien. En resumen, tememos hacernos bien a nostros mismos, porque, al escucharnos, dejamos las influencias titiritescas del exterior, aquellas que, al manejar nuestra vida desde la vista y desición ajena, nos facilitan el exisitir.

Tememos a lo nuevo, a la costumbre, al ser libres y estar aprisionados, a pensar por nostros mismos y a dejar para otros nuestros asuntos, tememos mucho a no sentir, y a sentir de verdad; un horror a dejar que nuestro corazón sea libre de expresarse, fuera de los convencionalismos sociales, fuera del "bien y del mal."

Hasta hace no mucho, yo tenía miedo a sentir. Ya que no es correcto o mi contexto social (todo lo que me redea) no lo acepta como algo positivo. No más. Decidí sentir por sobre todas las dudas en mi mente, sobre aquellos sueños inconclusos que me hacen una "mala persona", y sobre mi pasado, aquél que definió y que estará siempre conmigo, pero que ya no me limita más. He decidido sentir en este presente, lleno de dudas que me carcomen y dan esperanza al futuro, que no será un desierto, sino un gran mar lleno de vida.

Decido, en este momento, parar. Parar de hacerme daño, y dejar que las cosas sean como deben de ser. Dejar que mi imaginación sea libre para inventar las historias que quiera, sin recrearlas como hechos. A final de cuentas, dejarme ser, como he sido desde que nací, y como nunca me he permitido expresarme: como yo misma.

Hacer un auto stop en el camino sirve para darte cuenta quien eres en realidad, lo que quieres en la vida, cual puede o puede que no sea tu futuro, y como quieres empezar a vivirlo. Ahora mismo puedo decirles que soy yo, con un millón de dudas y preocupaciones, pero aún así, es Alejandra la que decide y les dice, que escogo querer y amar la vida y la libertad por sobre todas las cosas.

Y por amor decido parar, detenereme y continuar en otro camino, para no hacerme más daño, dejo el pasado para seguir, y encontrar tal vez lo mismo en mi futuro, me haría saber que siempre fui por buen camino.

Au Revoir et Bonne Nuit!

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